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Archivo de Enero de 2009

Solo el 8% de las empresas externalizan la gestión de recobros

Domingo, 25 de Enero de 2009

   

 

     España es uno de los países europeos en los que menos se externaliza la gestión recuperatoria de deudas por parte de las empresas no financieras. Según el estudio realizado por el Centro de Estudios de Morosología de la Escuela de Administración de Empresas (EAE), de un total de quinientas empresas consultadas, solo el 8% contratan servicios externos para la gestión de recobros.

    Se identifican cuatro posibles causas que frenan la contratación de dichos servicios en España: la ausencia de una regulación legal de la industria del recobro de deudas que permite, gracias al vacío legal, que existan agencias de recobro con métodos poco ortodoxos; la imagen deformada del sector y el temor a que se empleen métodos expeditivos para el cobro de deudas; la existencia de agencias de recobro que solicitan gastos anticipados sobre los impagos cuando, en realidad, no están capacitados para ofrecer dichos servicios y, por último, la existencia de agencias fraudulentas que han desaparecido con el dinero recobrado al deudor.

    Se estima que existen alrededor de seiscientas empresas que realizan gestión de cobros. Muchas operan con carácter local o están gestionadas por autónomos.

    Se han detectado cuatro tipos de empresas aptas en el sector que se dedican al recobro, aunque a la hora de la verdad “la mayoría de las gestoras de cobros realizan el recobro de deudas por vía amistosa y solo un pequeño porcentaje de los expedientes llega a la fase judicial”.

¿Por qué externalizar la gestión de recobros de deudas?

    Uno de los grandes problemas endémicos a los que se enfrentan las empresas españolas es el impago de facturas comerciales y, según estudios realizados por la Comisión Europea, la intencionalidad por parte del deudor es la primera causa de morosidad en España en un 62% de las ocasiones. Las actuales restricciones de liquidez, el mayor rigor de las entidades financieras a la hora de otorgar créditos, la constante subida de los tipos de interés y la desaceleración de la economía española han despertado el virus de la morosidad que llevaba un tiempo aletargado.

    Paradójicamente, a pesar de la necesidad de las empresas españolas de gestionar sus impagos, con las consecuencias negativas que se generan en sus tesorerías, las empresas de recobro de deudas aún no se utilizan en España como en el resto de países europeos.

Consejos prácticos

    El Estudio recoge ocho consejos prácticos para externalizar la recuperación de deudas con empresas de servicios de recobro:

  1. Entregar el impago para su gestión a las empresas externas antes de que hayan pasado seis meses desde los vencimientos de las facturas.
  2. Utilizar empresas de recobro serias, establecidas hace tiempo y consolidadas en el mercado, y que trabajen correctamente dentro de la legalidad, siguiendo un código ético y preferentemente afiliadas a una de las patronales del sector de cobros.
  3. Pactar un porcentaje sobre importes recuperados basado en el principio internacional de “si no hay resultados no hay honorarios”.
  4. Comprobar que los honorarios de la gestora de cobros son transparentes, claros y coherentes con las tarifas del mercado, en función de los importes que hay que recuperar, la antigüedad de la deuda y el número de expedientes que se entregan para su gestión.
  5. Evitar empresas que cobren honorarios anticipados a la firma del contrato o soliciten una cuota de abono mensual fija obligatoria en función de un contrato anual.
  6. La mejor fuente de información sobre la eficacia de una gestora de cobros la constituyen las empresas que utilizan sus servicios desde hace tiempo, por lo que las referencias a otros clientes sobre la calidad de los servicios son un indicativo.
  7. Pedir un informe mensual sobre el resultado de la gestión de los expedientes entregados a la gestora de cobros, teniendo en cuenta que el tiempo máximo para obtener resultados en una gestión extrajudicial no debe superar los 90 días, puesto que tres meses es tiempo suficiente para saber si la deuda es incobrable, conseguir el pago total de la deuda o, al menos, obtener algún pago parcial a cuenta.
  8. Remunerar adecuadamente a la empresa de recobros y no realizar la selección en función de las empresas que ofrecen las tarifas más baratas ya que, generalmente, una tarifa baja implica, en este sector, un servicio mediocre.

    Además, el Informe ha desgranado treinta razones por las que una empresa debería externalizar su gestión de impagos; destacan el ahorro de costes, la reducción de gastos o la mejora de la tesorería de la empresa por el incremento del flujo de caja.

 

La morosidad se sitúa en España en el 3%

Domingo, 25 de Enero de 2009

  

    La morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito a particulares y empresas subió en noviembre hasta el 3,118%, la tasa más alta desde octubre de 1997, cuando se situó en el 3,18%, según datos del Banco de España recogidos por Europa Press. Este dato supone un incremento de 0,281 puntos respecto a la tasa de octubre, que se situó en el 2,837%, y más de tres veces superior a la de noviembre de 2007, cuando se colocó en el 0,838%.

   Además, este incremento de la morosidad supone la decimoséptima subida consecutiva.

   El saldo de créditos dudosos aumentó en 5.286 millones de euros respecto al mes de octubre, al situarse en 56.444 millones de euros al cierre de noviembre, frente a los 51.158 millones que representaba el mes anterior.

   Este dato no recoge la morosidad de los establecimientos financieros de crédito, entidades que pueden conceder créditos pero no captar depósitos, y que tienen una tasa de impagos muy elevada, que en noviembre se colocó en el 5,238%. Incluyendo los datos de estas estas entidades, la morosidad total se eleva al 3,183% de los créditos concedidos por las entidades de crédito a particulares y empresas.

LAS CAJAS CUADRUPLICAN SU MORA.

   Las cajas fueron, una vez más, las entidades que acumularon el mayor saldo dudoso, con un total de 32.259 millones de euros, lo que supone multiplicar por más de cuatro el importe que representaba al cierre del mismo mes del año anterior (7.359 millones), y un aumento de casi 3.000 millones respecto al acumulado hasta octubre (29.270 millones).

   De esta forma, las cajas de ahorros situaron su tasa de morosidad en el 3,63%, frente al 0,886% que suponía en el mismo mes del año anterior.

   De este modo, la morosidad de las cajas se sitúa en el nivel más alto desde mayo de 1997, cuando la tasa alcanzó el 3,8%. Las cajas tenían concedidos 888.535 millones de euros hasta noviembre, un 7% más.

LOS BANCOS, EN EL 2,611%.

   La morosidad de los bancos, por su parte, también se encuentra en máximos y cerró noviembre en el 2,611%, un nivel que no alcanzaba desde octubre de 1997, cuando se elevaba al 2,58% del total de créditos.

   En concreto, los bancos tenían concedidos 810.517 millones de euros en créditos a sus clientes hasta noviembre de 2008, de los que 21.165 millones eran de carácter dudoso. Esta cifra es más de tres veces superior al saldo dudoso registrado el mismo mes del año anterior, cuando suponía 5.747 millones.

   Por su parte, las cooperativas de crédito situaron su morosidad en el 2,809% un total de 0,185 puntos por encima de la tasa de octubre (2,624%), mientras que sus créditos superaron los 96.000 millones de euros, de los que 2.697 eran dudosos.

   El Banco de España advirtió recientemente de que la morosidad continuará creciendo e incidirá en la cuenta de resultados de bancos y cajas, obligándoles a realizar “mayores provisiones específicas” para cubrir los impagos, por lo que las entidades deberán mejorar su eficiencia de costes con medidas como el aprovechamiento de economías de escala derivadas de eventuales procesos de “consolidación bancaria”.

 

Cobro Ágil en Gaceta de los Negocios

Domingo, 25 de Enero de 2009

http://www.negocios.com/negocios/noticia_1img.php?s=31&sm=31&posEnc=&noti=44614

Extracto del último Informe del Banco de España sobre la Evolución Reciente de la Economía Española

Domingo, 25 de Enero de 2009

   

    El ritmo de avance del producto de la economía española volvió a experimentar una desaceleración muy acusada en el tercer trimestre de 2008. En concreto, la tasa de crecimiento interanual del PIB disminuyó nueve décimas, hasta el 0,9%, mientras que en términos intertrimestrales se registró un descenso del 0,2%, frente al avance del 0,1% del trimestre anterior. Esta evolución fue debida a la fuerte ralentización de la demanda nacional, que no pudo ser compensada por el aumento de la contribución positiva de la demanda exterior neta.

     Desde la óptica de las ramas de actividad, el debilitamiento fue generalizado, siendo especialmente intenso en el caso de la construcción. El empleo del conjunto de la economía disminuyó un 0,8%, con lo que la productividad aparente del trabajo repuntó hasta el 1,7%, cuatro décimas más que en el segundo trimestre.

     Los indicadores referidos a la parte transcurrida del cuarto trimestre del año indican una continuación del patrón de deterioro de la actividad de la economía española.

     El retroceso de la inversión en bienes de equipo se ha intensificado probablemente en el cuarto trimestre, como consecuencia de la debilidad de la demanda, en un contexto en que la evolución de las condiciones de financiación está contribuyendo a desalentar los procesos de gasto empresarial. En esta dirección apuntan la disminución de la utilización de la capacidad productiva en el trimestre final del año y la permanencia del indicador de clima industrial en las ramas productoras de bienes de equipo en niveles muy reducidos en el mes de noviembre.

     De modo análogo, los indicadores referidos a la inversión en construcción mostraron una contracción adicional de la actividad.

     En los nueve primeros meses de 2008, la necesidad de financiación de la nación se situó en torno a 76,7 mm de euros (un 2,5% por encima del nivel registrado en igual período de 2007), lo que representa un 9,4% del PIB, tres décimas menos que en los mismos meses del año anterior.

     Desde el punto de vista de la oferta, los diferentes indicadores disponibles referidos al sector industrial reflejan un empeoramiento adicional de la actividad del sector. El IPI aceleró su retroceso hasta registrar una tasa del –12,5% en octubre en términos corregidos de calendario.

     Respecto a los precios de consumo, el IPC redujo en el mes de noviembre en 1,2 pp su ritmo de crecimiento interanual, hasta situarse en el 2,4% (véase gráfico 4). Esta tasa es la más baja de los últimos quince meses.

     Durante el mes de diciembre, la situación financiera internacional en la que se desenvuelve el área del euro ha mostrado una leve disminución de las tensiones en los mercados monetarios —pero persistieron en los de crédito—, en el contexto de fuertes recortes de los tipos de interés oficiales por parte de varios bancos centrales, de anuncios de programas de estímulo fiscal en diversos países y de algunos planes de rescate adicionales, como el de Citigroup, por parte de las autoridades de Estados Unidos.

     No obstante, el alcance de estas medidas se ha visto atenuado por la incertidumbre sobre la ampliación de las ayudas a otros sectores —en especial, al del automóvil en Estados Unidos—, el deterioro de la mayoría de los indicadores macroeconómicos y la posible repercusión en los mercados del fraude financiero protagonizado por el hedge fund Madoff.

     Así, las bolsas, tanto desarrolladas como emergentes, experimentaron cierta recuperación y los diferenciales soberanos, medidos por el EMBI+, han tendido a estabilizarse en niveles amplios.

    La confianza del consumidor apenas mejoró en diciembre —continúa en mínimos desde 1980— y las ventas al por menor cayeron notablemente en noviembre.

     Por otra parte, persiste el deterioro en el sector de la construcción residencial, a juzgar por la caída de las viviendas iniciadas y de las ventas de viviendas en noviembre, y la continuada evolución desfavorable de la confianza de los constructores en diciembre. A ello se añade el aumento en las tasas de impagos y embargos —especialmente, de los préstamos subprime a tipo variable— hasta niveles muy elevados en el tercer trimestre. El mercado laboral mostró un deterioro mayor que el esperado en noviembre, con la destrucción de más de medio millón de empleos —lo que eleva a 1,2 millones la pérdida de puestos de trabajo en los últimos tres meses— y un incremento de la tasa de paro del 6,5% al 6,7%. euro (−80.000 empleos).

     El Consejo de la Unión Europea aprobó en su reunión del 11 y 12 de diciembre el plan de relanzamiento económico propuesto por la Comisión Europea. Este se concibe como un marco para la acción concertada de los distintos Estados miembros, consistente en un estímulo económico de 200 billones de euros (1,5% del PIB), destinados a potenciar la demanda y a restablecer la confianza.

     El Banco Central Europeo disminuyó los tipos de interés oficiales en su reunión del 4 de diciembre en 75 pb. Esta decisión supone la tercera reducción en los últimos dos meses, tras las bajadas de 50 pb anunciadas el 8 de octubre y el 6 de noviembre. En conjunto, estos movimientos han supuesto una rebaja de 1,75 pp y el tipo de interés de las operaciones principales de financiación se ha situado en el 2,5%, y los de las facilidades de depósito y marginal de crédito en el 2% y en el 3%, respectivamente.

     El Consejo de Gobierno señaló que el descenso de los precios de las materias primas y la marcada ralentización de la actividad económica están suponiendo una atenuación adicional de las presiones inflacionistas. De este modo, se espera que la inflación se sitúe en línea con el objetivo de estabilidad de precios en el medio plazo.

     En octubre, el coste de la financiación bancaria a las sociedades no financieras y la remuneración de los depósitos de los hogares aumentaron hasta el 6,14% y el 3,35%, 3 pb y 14 pb por encima de los valores registrados en septiembre. En cambio, el tipo de interés aplicado a las familias en los préstamos para el consumo y otros fines se redujo 13 pb, hasta situarse en el 9,35%, y el de los créditos para adquisición de vivienda permaneció inalterado en el 6,21%.